Mostrando entradas con la etiqueta Modernidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Modernidad. Mostrar todas las entradas

martes, 18 de junio de 2013

John Locke



Con la lectura de Locke nos acercamos a lo que Dussel, junto a otros filósofos latinoamericanos, ha caracterizado como «La segunda Modernidad temprana», es decir, el período que comprende a la Europa (y al nuevo mundo) del siglo y medio entre 1630-1789.

Locke es uno de los filósofos en cuyo escritos registramos los inicios del liberalismo. El desarrollo de su teoría política en torno a la libertad, la propiedad, y el principio de soberanía se puede entender, por una parte como una respuesta a Hobbes, aunque quizás sea preciso reconocer que Locke también debate con otros contemporáneos. En todo caso, Hobbes, como sabemos, había realizado la transformación del oficio y el poderío del rey en el concepto abstracto de soberanía, para luego transferir la soberanía, como poder absoluto, al monarca y, en este sentido, culminaba defendiendo o justificando el despotismo político como mal menor ante el terror que debía infundir la naturaleza humana sin poder que la mantuviera a raya. Locke, en cambio, insiste en la necesidad de pensar la soberanía como vinculada a la representación y, por lo tanto, como diferente a la entrega o renuncia del derecho y el poder original del individuo propietario. Y será, en efecto, en el problema de la propiedad en el que se anuda la reflexión «liberal» de Locke, y su comprensión del Estado político como representante de la sociedad civil.

Como latinoamericanos (y sujetos post-coloniales) también debiera interesarnos y preocuparnos su defensa o, por lo menos, la ambigua posición que presenta en torno a la institución de la esclavitud en El segundo tratado...
 
Texto principal:

  • John Locke, Segundo tratado sobre el gobierno civil, capítulos: I - V, VII.

Textos adicionales:

  • Borón (Várnagy), «El pensamiento político de John Locke y el surgimiento del liberalismo», 2, pp. 41 - 76
  • Dussel, «La esclavitud en la intepretación burguesa liberal: John Locke», pp. 236-241.
  • Gaos, «El Estado liberal: Locke y Voltaire», 17, pp. 262 - 275
  • Sabine, «Halifax y Locke», 27, pp. 398 - 415 

Thomas Hobbes



Thomas Hobbes (1588–1679) considera que las pasiones ejercen un rol fundamental en las acciones (sociales/políticas) de los seres humanos. En este sentido, la vanidad y el honor, serán malas, y el miedo, el temor, en cambio, serían buenas consejeras. Así, por ejemplo, el rol fundamental que tenía la justicia para Aristóteles o la caridad para los cristianos, lo va a ocupar el temor a la muerte para Hobbes, y el honor clásico lo reemplaza la prudencia de Hobbes. El timor mortis será la pasión fundamental (y una hipótesis fundacional), una fuerza que mueve al hombre.

La concepción de Hobbes del «estado de naturaleza» se aparta radicalmente de las concepciones teológicas que habíamos estudiado. Asimismo Hobbes considera que el estado de naturaleza se refiere a una situación particular. Es decir, una situación de libertad natural que equivale a la barbarie y una guerra de todos contra todos, un mundo en el que el derecho sería imposible y la única ley es propiamente el derecho natural a la supervivencia. 

En este estado de guerra eterna cada quien tendría derecho a la posesión del otro, a su vida e incluso a la destrucción del otro. Pero la razón (natural) apunta desde un principio a la necesidad de superar esta condición desastrosa que impide la paz, el progreso y la industria basadas en la propiedad. En efecto, el mundo del liberalismo burgués, de la sociedad mercantil se asoma en cada página del texto de Hobbes como aquello que debe ser justificado y como aquello a lo que la razón apunta. 

Algunas preguntas para sus lecturas:

¿Qué pasos debe tomar el hombre (el sexismo de Hobbes es patente) para salir de la condición pre-Estatal y entrar en la sociedad política del Estado? 

¿Cómo conformamos al hombre artificial que es el Leviatán?

Texto principal:

  • Thomas Hobbes, Leviatán, capítulos: XIII - XV, pp. 100-131; XVII - XIX, pp. 137-161.
Otras lecturas de interés:
  • Inés Pousadela, «El contractualismo hobbesiano» en Atilio Borón, La filosofía política moderna. De Hobbes a Marx, pp. (http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/moderna/moderna.html).
  • Enrique Dussel, «La segunda "Modernidad temprana". Las Cristiandades del norte de Europa» en Política de la liberación, historia mundial y crítica, 2007, pp. 242-254.
  • George Sabine, «Thomas Hobbes», en Historia de la teoría política, capítulo 24, pp. 353-368.

lunes, 11 de junio de 2012

Semana 34, G. W. F. Hegel, La historia de la filosofía

La filosofía de Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770–1831) es de interés para nosotros, en primer lugar, dado que la misma idea de un curso de la historia de la filosofía (social y política), el cual pareciera dar lugar a pensar la filosofía y sus conceptos como el devenir o el desarrollo de la cultura occidental (¿o universal?), debe reconocer una inspiración hegeliana. 


Dentro del amplio desarrollo que es la filosofía de Hegel nos preocupa su concepción de la historia como el desarrollo del «Espíritu» hacia su propia concepción o comprensión («saber absoluto») y hemos privilegiado la lectura de un momento de la dialéctica de la autoconciencia (y de la historia): la superación del Estado de naturaleza implícita en la dialéctica del señor y del siervo.


Textos principales:
  • Hegel, La fenomenología del espíritu, selección: «Independencia y sujeción de la autoconciencia; señorío y servidumbre», pp. 113-120.
  • Hegel, La filosofía del derecho, selección: «Historia universal», pp. 278-287. Descargar por aquí.
Textos adicionales:

Semana 33, I. Kant, «De la Ilustración y la paz perpetua»


Nos interesan de Immanuel Kant dos textos que asumimos como representativos de su filosofía política. Primero, el ensayo «¿Qué es la Ilustración?» de 1784, en el cual Kant interpreta la exclamación y lema de la Ilustración: «sapere aude!»; el cual sintetiza el sentido del momento histórico y de la transformación racional de la sociedad. Habría que destacar en el ensayo el rol que descubre Kant para el uso público de la razón, así como la concepción del progreso que se anuncia en sus páginas. 


Leemos también un segundo texto, «Sobre la paz perpetua» de 1795. En este breve ensayo, que es a la vez un manifiesto, Kant interviene en un debate que se había iniciado a principios del siglo con la obra del Abbé de Saint-Pierre, pero en el que también habían participado filósofos importantes como Leibniz, Voltaire, figuras como Federico el Grande (de Prusia, 1712–1786, masón, por cierto) y el mismo Juan Jacobo Rousseau (1712–1778). El objetivo del ensayo es discutir los pasos para la abolición de la guerra. Kant aquí recuerda a los filósofos del Estado de naturaleza, del «contractualismo político» y elabora su argumento en clave republicana. Será necesario pasar del Estado de naturaleza hobbesiano que caracteriza a las relaciones entre los Estado-naciones europeos, desde la creación del orden internacional o político intra-europeo moderno en 1648 con el Tratado de Westfalia, a un estado de paz y derecho en el cual no sea la guerra la forma en la cual se solucionen los conflictos entre las sociedades y sus Estados.



Textos principales:

  • Kant, «¿Qué es la Ilustración?».
  • Kant, «Sobre la paz perpetua».

Textos adicionales:

  • Camps (vol. II), «Kant».
  • Dussel, «La política como garantía de la moral: Immanuel Kant», pp. 357-372.
  • García Bacca, «Kant, modelo del método trascendental de filosofar», 5, pp. 153 - 190.