Con la lectura de Locke nos acercamos a lo que Dussel, junto a otros filósofos latinoamericanos, ha caracterizado como «La segunda Modernidad temprana», es decir, el período que comprende a la Europa (y al nuevo mundo) del siglo y medio entre 1630-1789.
Locke es uno de los filósofos en cuyo escritos registramos los inicios del liberalismo. El desarrollo de su teoría política en torno a la libertad, la propiedad, y el principio de soberanía se puede entender, por una parte como una respuesta a Hobbes, aunque quizás sea preciso reconocer que Locke también debate con otros contemporáneos. En todo caso, Hobbes, como sabemos, había realizado la transformación del oficio y el poderío del rey en el concepto abstracto de soberanía, para luego transferir la soberanía, como poder absoluto, al monarca y, en este sentido, culminaba defendiendo o justificando el despotismo político como mal menor ante el terror que debía infundir la naturaleza humana sin poder que la mantuviera a raya. Locke, en cambio, insiste en la necesidad de pensar la soberanía como vinculada a la representación y, por lo tanto, como diferente a la entrega o renuncia del derecho y el poder original del individuo propietario. Y será, en efecto, en el problema de la propiedad en el que se anuda la reflexión «liberal» de Locke, y su comprensión del Estado político como representante de la sociedad civil.
Como latinoamericanos (y sujetos post-coloniales) también debiera interesarnos y preocuparnos su defensa o, por lo menos, la ambigua posición que presenta en torno a la institución de la esclavitud en El segundo tratado...
Texto principal:
- John Locke, Segundo tratado sobre el gobierno civil, capítulos: I - V, VII.
Textos adicionales:
- Borón (Várnagy), «El pensamiento político de John Locke y el surgimiento del liberalismo», 2, pp. 41 - 76
- Dussel, «La esclavitud en la intepretación burguesa liberal: John Locke», pp. 236-241.
- Gaos, «El Estado liberal: Locke y Voltaire», 17, pp. 262 - 275
- Sabine, «Halifax y Locke», 27, pp. 398 - 415

